Pedro Henríquez Ureña-XIV

Ante el Mar

(Paràfrasis)

Mi corazón ¡oh mar! tiene sus olas,
sus furores, sus calmas, sus tormentas,
sus glaciales regiones solitarias
donde la nieveimpenetrable reina,
hondas grutaspobladas de cantares
falaces cual la voz de la sirena,
naufragios esparitosos, torreones
de altos castillos, de blancura argéntea,
que alzara la ilusión en sus delirios
a ser mansiones de la dicha excelsa
y cambió el tiempo en tumbas resonantes
do yacen hoy las esperanzas muertas.

Todo cual tú poseo, mas tu altivo
desdén jocundo de la suerte fiera,
¡oh perpetuo inconstante,
ansiara yo imitar!

Ante tu altar de rocas implacables
que enguirnalda la espuma iridescente,
mecido por el choque clamoroso
de olas votivas mil, cuando Selene
repose en la armadura de tu pecho
la joya nacarada de su frente,
mientras avanzan cual luciente coro
de vestales cantoras las rompientes,
y la mística estrella de la tarde
en el azul purísimo aparece,
te ofrendaré mis muertas alegrías,
mis tristezas profundas y perennes,
mis sonrisas ya mustias en su aurora,
is ensueños que en nieblas desfallecen,
tú, escucha mi plegaria,
¡oh mar, soberbio mar!

Habana, 1904


florecitas

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