Salomé-VI

Caridad

Pasó la tempestad.. . ¡Emprende el vuelo 
como el ave del área, 
espíritu de amor y de consuelo! 
Que ya el iris de paz su franja enarca, 
se alegra el firmamento 
y se adormece el mar y calla el viento.

De nuevo olivo la celeste rama 
en horrorosa angustia 
desventurada multitud reclama: 
los seres ¡ay! que con el alma mustia 
contemplan entre asombros 
deshechos sus hogares en escombros.

Llega trayendo con amante giro 
en voz conmovedora, 
en la rítmica nota del suspiro, 
un eco de esperanza bienhechora. 
de caridad sublime 
que la fe aliente y el valor reanime.

Recorre de Quisqueya las hermosas 
comarcas florecientes: 
escenas de amargura, lastimosas, 
los ojos miran al girar dolientes, 
¡y yermas, desoladas, 
las campiñas del sur infortunadas!…

Sopló sobre ellas en momento aciago, 
con ímpetu sin nombre, 
la pavura sembrando y el estrago, 
conturbando el espíritu del hombre, 
indómito, furente, 
el huracán del trópico rugiente…

¿No ves sobre la playa los despojos 
del contrastado leño 
que atestiguan del ponto los enojos? 
Allá los restos del hogar sin dueño 
despedazados mira 
publicando el furor del viento en ira.

Y los campos también ayer cubiertos 
de mieses productoras 
desnudos ¡ay! aparecer desierto: 
¡se encresparon las aguas, bramadoras, 
y el desbordado río 
sorbió feroz el bienhechor plantío!…

Todo ceder al general trastorno 
en rápidos instantes 
de esa bella región miróse en torno, 
y haciendas pingües y riquezas de antes, 
y generosas vidas, 
del estrago en la ruina confundidas.

Llega buscando el óbolo bendito, 
la cariñosa ofrenda 
que atesora de bien precio infinito; 
y así llevando la valiosa prenda, 
volemos en ayuda 
del desvalido, el huérfano, la viuda.

Escucha la plegaria que levantan; 
en numeroso coro 
ya las manos se extienden, se adelantan 
a enjugar de sus párpados el lloro 
a preparar abrigo 
al que sin techo se encontró mendigo.

Y a más allá de do la vista alcanza,
del viento y de la nube,
¡oh, santa caridad! en tu alabanza
eco de gratitud al cielo sube,
y ufanos te bendicen
seres que al mundo tu excelencia dicen.


florecitas

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