Saviñón-II

Mi vaso verde

A Enriqueta E. Ellis

Mi vaso glauco, pálido y amado, 
donde guardo mis flores predilectas, 
tiene el color de las marinas algas, 
tiene el color de la esperanza muerta…

Las flores tristes, las dolientes flores 
en el agua del vaso se refrescan, 
y bañan sus corolas pensativas 
en una blanca idealidad de perlas.

Y luego se van lejos… se marchitan 
abandonadas, pálidas, enfermas, 
muy lejos del cariño de ese vaso 
que es del color de la esperanza muerta.

Y cuando sola, pensativa, herida
por la eterna nostalgia,
siento un perfume triste, moribundo,
que llega hasta mi alma…
pienso en mis pobres flores, las marchitas,
las enfermas, dolientes y olvidadas,
que antes de marchitarse se despiden
tristísimas y trágicas
de ese vaso de pálidos reflejos
que es del color de las marinas algas…


florecitas

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