Mir-I

Amén de mariposas[1]

Primer Tiempo
Cuando supe que habían caído las tres hermanas Mirabal me dije: 
la sociedad establecida ha muerto.

(Lapislázuli a cuento de todo emblema ruidoso 
mentís en A referido a un imperio en agonía 
y cuanto ha sido conocido desde entonces 
me dije 
y cuanto ha sido comprendido desde entonces 
me dije 
es que la sociedad establecida ha muerto)

Comprendí 
que muchas unidades navales alrededor del mundo
           inician su naufragio 
           en medio de la espuma 
           pensadora
y que grandes ejércitos reconocidos en el planeta
           comienzan a derramarse 
           en el regazo de la duda 
           pesarosa

Es que 
hay columnas de mármol impetuoso no rendidas al tiempo 
y pirámides absolutas erigidas sobre las civilizaciones 
que no pueden resistir la muerte de ciertas mariposas.

Cuando supe que tres de los espejos de la sociedad 
tres respetos del abrazo y orgullo de los hombres 
tres y entonces madres

               y comienzo del día

           habían caído 
           asesinadas 
           ¡oh asesinadas!

         a pesar de sus telares en sonrisa 
         a pesar de sus abriles en riachuelo 
         a pesar de sus neblinas en reposo

(y todo el día lleno de grandes ojos abiertos)

         roto el cráneo 
         despedazado el vientre 
         partida la plegaria 
         ¡oh asesinadas!

comprendí que el asesinato como bestia incendiada por la cola

no se detendría ya

ante ninguna puerta de concordia 
ante ninguna persiana de ternura 
ante ningún dintel ni balaustrada
       ni ante paredes 
       ni ante rendijas 
       ni ante paroxismo 
       de los progenitores iniciales
porque a partir de entonces el plomo perdió su rumbo
             y el sentido su rango 
             y solo quedaba en pie 
             la Humanidad
emplazada a durar sobre este punto
             escandaloso 
             de la inmensidad 
             del Universo

Supe entonces que el asesinato ocupaba el lugar del 
pensamiento

             que en la luz de la casa 
             comenzaba a aclimatarse 
             el puerco cimarrón 
             y la araña peluda
que la lechuza se instalaba en la escuela
             que en los parques infantiles 
             se aposentaba el hurón 
             y el tiburón en las fuentes 
             y engranaje y puñal 
             y muñón y muletas 
             en los copos y de la cunas
o que empezaba entonces la época rotunda
             del bien y del mal 
             desnudos 
             frente a frente 
             conminados a una sola
implacable definitiva
             decidida victoria
                   muerte a muerte

¡Oh asesinadas!
             No era una vez
porque no puedo contar la historia de los hombres
           que cayeron en Maimón 
           y Estero Hondo 
           a unos pocos disparos de Constanza 
           en el mismo corazón del año 1959
puesto que todo el mundo sabe que somos el silencio
           aun en horas de infortunio.

No era una vez porque no puedo contar la historia 
de este viejo país del que brotó la América Latina 
puesto que todo el mundo sabe que brotó de sus vértebras 
en una noche metálica denominada
    
                     silencio

           de una vértebra llamada Esclavitud 
           de otra vértebra llamada Encomienda 
           de otra vértebra llamada Ingenio

y que de una gran vértebra dorsal le descendió completa
              la Doctrina de Monroe.

No contaré esta historia porque era una vez no la primera 
que los hombres caían como caen los hombres con un 
gesto de fecundidad 
para dotar de purísima sangre los músculos de la tierra.

La espada tiene una espiga 
la espiga tiene una espera 
la espera tiene una sangre 
que invade la verdadera

que invade el cañaveral 
litoral y cordillera 
y a todos se nos parece 
de perfil en la bandera

la espiga tiene una espada 
la espada una calavera.

——————————————————

Pero un día se supo que tres veces el crepúsculo 
tres veces el equilibrio de la maternidad 
tres la continuación de nuestros territorio 
sobre la superficie de los niños adyacentes 
reconocidas las tres en la movida fiebre
           de los regazos y los biberones

protegidas las tres por la andadura
           de su maternidad navegadora 
           navegable 
           por el espejo de su matrimonio 
           por la certeza de su vecindario 
           por la armonía de su crecimiento 
           y su triple escuela de amparo
habían caído en un mismo silencio asesinadas
           y eran las tres hermanas Mirabal
                      ¡oh asesinadas!
entonces se supo que ya no quedaba más
           que dentro de los cañones había pavor 
           que la pólvora tenía miedo 
           que el estampido sudaba espanto 
           y el plomo lividez
y que entrábamos de lleno en la agonía de
una edad
           que esto era el desenlace de la Era Cristiana.
——————————————————
¡Oh dormidas! 
¡oh delicadas! 
qué injuria de meditar.

El mes de noviembre descendía sobre los hombros 
como los árboles aún debajo de la noche y aún
           dando
           sombra.

¡Oh eternas!

El péndulo palpitaba las horas del municipio 
y el pequeño reloj destilaba en silencio gota a gota 
veinticinco visiones de una día llamado noviembre.

Pero aún no era el fin 
¡oh dormidas! 
aún no era el fin 
no era el fin

——————————————————-
Segundo Tiempo

Cuando supe que una pequeña inflamacióndel suelo 
en el Cementerio de Arlington 
se cubría de flores y manojos de lágrimas 
con insistencia de pabellones y caballos nocturnos 
alrededor de un toque de afligida trompeta 
cuando todo periódico se abría en esas paginas 
cuando se hicieron rojas todas las rosas amarillas
en Dallas 
en Texas

me dije
   como era presidencial 
el nuevo mes de noviembre

ya millones de seres tocaron lo imposible
ya millones de seres ya millones de estatuas ya 
     millones 
          de muros de columnas y de máquinas
comprendieron de súbito 
  que el asesinato
no ha sido

ni un fragmento de minuto

calculado solamente para las cabezas semicoloniales
y sustantivas
de las tres hermanas Mirabal

sino
que este inédito estilo de la muerte 
producto de las manos de los hombres
de manos de hermanos 
(para todo el siglo) 
muerte sana y artesana 
(para todo el mundo) 
provista de catálogo 
(para todo el tiempo) 
de numero de serie o serial number 
y venida de fuera o made in usa

fría inalterable desdeñosa desde arriba desde
entonces 
esta muerte
esta muerte 
esta muerte
asume contenido universal 
forzosamente adscrita a la condición

del ser humano
en cuyo espectro solar figuran todas las formulas 
personales
y todas las instancias puras
del individuo

tal
      como va por la calle 
como habitante de la ciudad con todo su derecho 
como 
continuador esencial del índice de población o séase 
representante manufacturero indiferente agente de 
seguros repartidor de leche asalariado guarda 
campestre administrador o sabio poeta o portador 
de una botella de entusiasmo etílico donde están 
convocadas todas las palabras

ciclamen platabanda metempsicosis
canícula claudia clavicémbalo 
cartulario venático vejiga 
trepa caterva mequetrefe 
primicia verdulero postulante
palabras todas sustitutivas
palabras pronunciables 
en lugar de presuntas actitudes 
y todas las maldiciones y protestas 
y las posiciones geométricas igual 
que la rotura del sentido igual 
que la rotura de una biela igual 
que el desgarrón de la barriga igual 
mente todo desquiciado y ron 
pido todo maligno y amargo 
todo reducido a sombra
y nadidad y oscuridad 
  y estadidad
palabras mentirosas llenas
de contenido impronunciable 
y desechos de organismo 
de cualquier muchacha igual 
que de cualquier cochero igual 
que el choque de la portezuela 
del catafalco igual
fue esta universal investidura de la que no esta exento
nadie nadie 
ni yo 
ni tu 
ni nosotros ni ellos ni nadie 
podridamente nadie

nadie

desde el mismo momento que fueron golpeadas
ciertamente
profesionalmente 
maquinalmente

tres de las hermanas Mirabal
hasta llegar 
en punto 
exactamente 
al 
fin fin fin 
de la Era 
Cristiana
————————————————————-
(Oigamos 
oigamos 
esto retumba en el 
más 
absoluto silencio

muchas unidades navales en todos los océanos inician
su hundimiento después 
de deglutir los archipiélagos 
de miel envenenada


grandes ejércitos destacados en la entrada del mundo
comienzan a reintegrarse 
a sus viejos orígenes 
de sudor y clamor 
en el seno de las masas 
populares

en el más 
en el más categórico y el más 
absoluto 
silencio)
———————————————————-
Porque 
hay columnas de mármol impetuoso no rendidas al tiempo 
y pirámides absolutas erigidas sobre las civilizaciones 
que no pueden resistir la muerte de ciertas mariposas

y calles enteras de urbes imperiales llenas de transeúntes 
sostenidas desde la base por tirantes y cuerdas de armonía 
de padre a hija de joven a jovenzuela de escultor a modelo

y artilleros atormentados por la duda bajo el cráneo 
cuyas miradas vuelan millares de leguas sobre el horizonte 
para alcanzar un rostro flotante más allá de los mares

y camioneros rubios de grandes ojos azules obviamente veloces 
que son los que dibujan o trazan las grandes carreteras 
y transportan la grasa que engendra las bombas nucleares 
y portaviones nuevos de planchas adineradas invencibles 
insospechablemente unidos al rumbo del acero y del petróleo 
y gigantes de miedo y fronteras de radas y divisiones aéreas 
y artefactos electrónicos y máquinas infernales dirigidas 
de la tierra hacia el mar y del cielo a la tierra y viceversa 
que no pueden resistir
la muerte
de ciertas
mariposas
porque la vida entera se sostiene sobre un eje de sangre 
y hay pirámides muertas sobre el suelo que humillaron 
porque el asesinato tiene que respetar si quiere ser respetado

y los grandes imperios deben medir sus pasos respetuosos 
porque lo necesariamente débil es lo necesariamente fuerte 
cuando la sociedad establecida muere por los cuatros costados

cuando hay una hora en los relojes antiguos y los modernos 
que anuncia que los mas grandes imperios del planeta 
no pueden resistir la muerte muerte
de ciertas ciertas
debilidades amén
de mariposas


[1] Dedicado a las hermanas Mirabal


florecitas

Regresar a las obras de Pedro Mir

ript>